ENTRENAMIENTO DEPORTIVO: CONCEPTOS BASICOS.

PREPARACIÓN FÍSICA:


Es el desarrollo de las aptitudes psicomotoras, las
cualidades físicas necesarias para la actividad
deportiva, atlética o gimnástica del individuo,
depende de la estructura del entrenamiento y la
adecuación de los métodos más eficientes dirigidos a
lograr el acondicionamiento con miras a un alto
rendimiento.

TIPOS DE PREPARACIÓN FÍSICA:

PREPARACIÓN FÍSICA GENERAL:

Está basada en el desarrollo del conjunto de las
cualidades fisico-funcionales de base (resistencia,
fuerza, velocidad, flexibilidad) en las que las
características genéticas son determinantes y
comprende los medios apropiados para desarrollar en la
actividad psicomotriz, la capacidad de alcanzar el
máximo rendimiento, mediante el desarrollo de las
cualidades físicas (adecuación del órgano ejecutor y
de los componentes motrices).

PREPARACIÓN FÍSICA ESPECÍFICA:

Es el desarrollo de las cualidades físico-funcionales
necesarias para obtener un máximo rendimiento adecuado
a las características particulares del deporte a
entrenar.
Para entrenar se utilizan estímulos físicos, gestos
técnicos y acciones características del juego,
buscando la adaptación funcional del organismo al
esfuerzo, obteniendo así un aumento de la capacidad de
rendimiento (capacidad cardiovascular, respiratoria,
metabólica, etc.).

NECESIDAD DE LA PREPARACIÓN FÍSICA:

Cualquier deporte puede practicarse sin Preparación
Técnica alguna y también sin tener Preparación Física,
pero los resultados nunca estarán dentro de las
posibilidades óptimas del individuo.
Cuando el organismo se somete a un cierto número de
estímulos semanales su rendimiento aumenta, y si
además se lo somete a una Preparación Física basada en
ejercicios similares a la especialidad deportiva, el
rendimiento aumenta mucho más.
El Entrenamiento Técnico de un deportista y su
Preparación Física no son intercambiables, uno no
puede sustituir al otro, ambos se complementan,
inclusive no se sabe dónde terminan los límites de uno
para dar paso a los del otro. De cualquier forma uno y
otro se dirigen a mejorar el rendimiento del
deportista.

PLANIFICACIÓN DE LA PREPARACIÓN FÍSICA EN EL AÑO:

No se pueden obtener buenos rendimientos trabajando
bajo la inspiración personal de cada momento. Para eso
se debe construir una planificación anual gradualmente
dosificada, para llegar así a una o varias puestas a
punto en distintos momentos del año, según el
calendario de competencias.
No es fácil estimar acertadamente el tiempo necesario
para el dominio de la técnica y, consecuentemente la
cantidad de repeticiones de cada ejercicio, de su
intensidad, del volumen total de una sesión; por estos
y otros factores, toda planificación será flexible
porque necesitará de modificaciones en su aplicación.
Finalmente, la planificación y aplicación de la
Preparación Física, deberá tener en cuenta:
Un control permanente de la progresión.
La mejor distribución posible del trabajo en
términos de volumen, intensidad y recuperación.
La interpretación y selección de las competencias
más importantes para llegar así, con el máximo del
potencial del deportista, a cada una de ellas.

ENTRENAMIENTO DEPORTIVO: SINDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN.

En algún pasaje de la nota anterior, dijimos que cuando el organismo se somete a un determinado estímulo su rendimiento aumenta y, si esos estímulos son específicos, su rendimiento aumenta mucho más. Este proceso se puede cumplir porque nuestro organismo tiene la capacidad de ADAPTACIÓN.

¿ QUE ES LA HOMEOSTASIS?

La Homeostasis es el estado de equilibrio entre el organismo y el medio ambiente en que está inmerso. Este estado de equilibrio es la condición esencial para la vida. Cualquier modificación del medio ambiente altera dicha estabilidad provocando en el organismo reacciones tendientes a recuperar el equilibrio perdido.
Dicho de otra forma y considerando que cualquier modificación del ambiente que provoque una reacción en el organismo puede ser denominada estímulo, podemos afirmar que cada estímulo tiene su respuesta.
Cuando el organismo es estimulado, de inmediato aparecen mecanismos de compensación tendientes a satisfacer el aumento de las necesidades fisiológicas; lo que permite que la adaptación del organismo a los estímulos del proceso de entrenamiento se desarrolle dentro del fenómeno conocido como Síndrome General de Adaptación.
Ante toda alteración del equilibrio biológico, el organismo pone en juego un sistema defensivo destinado a superar esa dificultad. Los fenómenos de adaptación orgánica han sido estudiados y experimentados por el Profesor Hans Selye de la Universidad de Montreal, desarrollando la teoría denominada Síndrome General de Adaptación. Es la respuesta adaptativa del organismo a toda causa que pone en peligros su equilibrio biológico, a dicha causa se la denomina stress.
Las fases del Síndrome General de Adaptación son tres, y se producen siempre en el mismo orden cualquiera sea el agente que provoca el estress (físico, químico, nervioso) a los que se les llama agentes estresantes.

Fases del Síndrome General de Adaptación:

Evidentemente, el Entrenamiento Deportivo es aplicar un estímulo o carga que
puede producir adaptación, por ello muchos autores identifican el Entrenamiento con el
Síndrome General de Adaptación.

Se considera al Entrenamiento como un medio específico, un estímulo al cual el organismo responde con una adaptación general específica.
Los sobreesfuerzos o sobrecargas propias del Entrenamiento y Competición constituyen los agentes estresantes del deportista produciendo shocks que su organismo va superando y adaptándose a ellos por medio de los contrashoks con que responde y al aumento de la resistencia, que por efecto del Entrenamiento a una clase determinada de estímulos, mejora una respuesta perfectamente seleccionada y específica contra dicho estímulo, por medio de una más temprana aparición del estado de contrashock.
El Entrenamiento Deportivo busca provocar muchas veces los estados fisiológicos de la primera y segunda fase, evitando colocar al organismo en situación de agotamiento.

Todo lo citado anteriormente explica la adaptación creciente del individuo a los efectos del Entrenamiento, debiéndose prestar especial atención al período de restablecimiento metabólico que es tan importante como la calidad de la carga aplicada. Es necesario conocer la capacidad de adaptación del individuo a los estímulos, para poder aplicar el siguiente cuando el efecto anterior se encuentra en plena exaltación, en su máxima plenitud.

Los diferentes estímulos producen distintos tipos de desgaste que son recuperados a partir de la finalización del trabajo de entrenamiento. Como consecuencia de la adaptación, el organismo es capaz de reconstituir las energías perdidas y, además, prepararse para un esfuerzo mayor, en lo que se ha llamado Asimilación Compensatoria o Supercompensación, ya que no solo se reponen las energías perdidas, sino que se desarrollan mas reservas energéticas para el trabajo.
La primera parte, la que repone las energías perdidas, es llamada Período de Compensación o de Restauración.
La segunda parte es conocida como Período de Supercompensación o de Restauración Ampliada.

Cuando este proceso se da en forma contante y contínua, el rendimiento aumenta (figura n° 01).

En la figura n° 02 las pausas de recuperación son demasiadas largas y el nuevo estímulo se produce cuando el Período de Supercompensación ya ha terminado, por lo tanto no hay progreso.

En la figura n° 03, los estímulos están muy seguidos entre sí y, por lo tanto, el nuevo estímulo aparece antes de que el Período de Compensación haya terminado y en consecuencia se produce un progresivo deterioro de la capacidad de adaptación y se entra en lo que se conoce como Sobreentrenamiento.


En el Proceso de Entrenamiento Deportivo, por falta de coordinación entre la aplicación de las cargas y de las pausas de recuperación entre las mismas, se pueden producir alteraciones en el esquema de adaptación (figuras n° 02 y n° 03).

ENTRENAMIENTO DEPORTIVO: ENTRADA EN CALOR: SUS BASES FISIOLÓGICAS.

En la nota anterior se habló mucho de estímulo, y vimos que cada estímulo tiene su respuesta. En la práctica deportiva, estimulamos a nuestro organismo desde la mínima estructura de entrenamiento: la sesión de entrenamiento.
Dentro de la misma, nos encontramos con una primera parte denominada: entrada en calor.
La entrada en calor es el conjunto de ejercicios previos a los grandes esfuerzos de las sesiones de entrenamiento y/o partidos o pruebas.
Esta importantísima parte de la sesión de entrenamiento, es esencial y tiene 2 objetivos fundamentales:
1- Preparar al jugador/a física, fisiológica y psicológicamente para el comienzo de una actividad física;
2- Ayudar en la prevención de lesiones.

Para el cumplimiento de estos objetivos, la entrada en calor está compuesta por 2 partes:

Entrada en Calor General:

Consiste en trotar a fin de elevar la temperatura muscular e incrementar el flujo sanguíneo a los músculos que están trabajando. Durante esta etapa ocurren una serie de cambios fisiológicos que facilitan e incrementan la capacidad de rendimiento del organismo. Las razones para estos aumentos y cambios son las siguientes:

Un aumento en la temperatura muscular causa un incremento en la acción enzimática de la célula muscular, lo que conduce a un aumento de la producción de A.T.P.

El aumento de la temperatura muscular también ocasiona un aumento en la potencial magnitud del impulso nervioso. Esto crea las condiciones para una contracción de las fibras musculares potencialmente más enérgica, en tanto la magnitud de los impulsos recibidos por ellas influencia la capacidad total de fuerza.

Una de las respuestas iniciadas por la actividad muscular y su incrementada demanda del flujo sanguíneo es la relajación pre-capilar de los esfínteres en los capilares que les suministran sangre. El porcentaje del flujo sanguíneo total, desplazándose a través de los músculos durante el ejercicio, es de alrededor del 90%, en comparación con el 10% en reposo.

El aumento de la temperatura muscular y sanguínea, como resultado de la entrada en calor, trae como consecuencia la reducción de la viscosidad de todos los fluidos del ambiente contráctil y un aumento de la extensibilidad de todos los tejidos. Esto permitirá una mayor velocidad y por lo tanto, potencialmente, una mas enérgica contracción de los músculos, tanto como una disminución de la posibilidad de lesiones de los músculos y los tendones correspondientes.

El aumento de la temperatura también provoca una elevación del alistamiento nervioso, creando las condiciones para una mejor preparación, tanto en lo fisiológico como en lo psicológico, para los más exigentes niveles de rendimiento que seguirán, tanto en el entrenamiento como en la competencia.


Entrada en Calor Específica:


Esta segunda parte de la entrada en calor se caracteriza por estar formada por ejercicios directamente relacionados con las destrezas y los elementos técnicos del deporte. Generalmente se utilizan ejercicios técnicos del entrenamiento, que buscan la puesta a punto del Sistema Neuromuscular y la revisión de la técnica a utilizar. Es decir, una participación muy activa del Sistema Nervioso Central.
El trabajo específico de los músculos involucrados en la especialidad, completará el aumento de su temperatura y asimismo, completarán la elevación de su apresto nervioso.
Las prácticas de las destrezas propias de cada especialidad, realizadas durante esta fase de la entrada en calor, también aseguran un apropiado repaso neuromuscular de los patrones motores esenciales para un correcto rendimiento técnico.


Existe otra variante de la entrada en calor, y se trata de la Entrada en Calor Pasiva:
Esta opción de calentamiento bajo forma de duchas calientes, fricciones, masajes, etc.; sólo puede concebirse como un complemento de la Entrada en Calor Activa (general y específica); ya que por sí sólo no contribuye más que débilmente a la mejora del rendimiento o a la prevención de lesiones (Dvries, 1959).
La Entrada en Calor por ducha o por fricción produce sobretodo un efecto periférico con vasodilatación de los vasos sanguíneos cutáneos, y por consiguiente una distribución sanguínea difusa y una disminución de la presión. Para que exista una preparación adecuada para el rendimiento, es preciso que la distribución y la irrigación sanguínea en la musculatura se reparta en función de los músculos implicados en el esfuerzo.
La Entrada en Calor por ducha puede llegar a ser un inconveniente en las disciplinas donde son intensos los acentos dinámicos, ya que la ducha provoca una disminución suplementaria del tono muscular.
Generalmente, las diversas formas de masajes no son más que medios de ayuda para la Entrada en Calor Activa (Roth, Voss y Unverricht, 1973).

Con la Entrada en Calor Activa se obtiene un aumento de la irrigación sanguínea que es casi seis veces mayor mientras que con las diferentes formas de masajes loe efectos obtenidos son menores.


Efectos de la Entrada en Calor sobre los parámetros psíquicos del rendimiento:

La Entrada en calor no sólo conduce a una mejora de la predisposición física, sino
también a una predisposición psíquica para el rendimiento. Se puede esperar también una mejora del rendimiento de la atención y especialmente de la percepción visual, así como una activación de las estructuras centrales, sobretodo de la formación reticular, y un estado de vigilia paralelamente reforzado. El aumento del estado de vigilia mejora la coordinación y la precisión de las acciones motrices (Israel, 1977).
Finalmente, una Entrada en Calor intensa, realizada correctamente, favorece el estado de excitación y de inhibición (Konzag, 1976).


Efectos de la Entrada en Calor en función de diversos factores internos y externos:

1. Factores internos:

La Entrada en Calor se realiza a cualquier edad siguiendo los mismos principios básicos (comenzar por una entrada en calor general para pasar luego a una entrada en calor específica), pero el tiempo de la entrada en calor y su intensidad, se modifican en función de la edad. Cuanto más años tenga el deportista, más prudente y progresiva será la entrada en calor, y también mas larga, ya que el riesgo de lesiones aumenta con el envejecimiento del músculo.

La entrada en calor debe regularse según el estado de entrenamiento del deportista en lo que concierne a su volumen e intensidad. Una entrada en calor muy intensa en un deportista poco entrenado puede producir tal fatiga que su capacidad de rendimiento se vea perturbada con un aumento de los riesgos de lesión.

Una gran motivación y una actitud fuertemente orientada hacia el rendimiento, refuerzan los efectos de la entrada en calor, debido a los parámetros psíquicos del estado de "antes de la salida" que preparan al organismo para un alto rendimiento.
Por lo general, en una situación previa a la competencia, la entrada en calor induce un estado de alerta psíquica con un estado de excitación óptima del Sistema Nervioso Central, lo cual mejora la actitud afectiva y la concentración sobre el rendimiento deportivo a conseguir.

2. Factores externos:

Durante el sueño, las diversas funciones del organismo se encuentran en un estado de espera, y hasta completamente fuera de circuito. Luego, al despertar, se necesita cierto tiempo para que dichas funciones vuelvan a su capacidad funcional máxima. El rendimiento motor crece durante toda la jornada (Pettinger, 1968).
La entrada en calor durante la mañana debe ser más progresiva y más larga que la entrada en calor que se realiza más tarde a lo largo del día. Los factores que influyen sobre el acortamiento del tiempo de la entrada en calor a medida que avanza la jornada son, sobretodo, el aumento de la irrigación sanguínea y el incremento de la temperatura, hasta las 15 horas (Kaneko y colaboradores, 1968, Hildebrandt, 1960).

Al igual que el horario ejerce influencia sobre la duración y la intensidad de la entrada en calor, también la temperatura exterior y las condiciones climáticas estimulan o perturban el desarrollo del proceso de la entrada en calor. Una temperatura ambiente elevada permite disminuir el tiempo de entrada en calor, mientras que un tiempo lluvioso y frío lo alarga.

La entrada en calor debe adecuarse a las necesidades de la disciplina deportiva, particularmente cuando se trata de la entrada en calor específica. Los deportes que exigen gran movilidad y agilidad, necesitan una mayor parte de ejercicios de extensión, mientras que los deportes de resistencia general, utilizan más ejercicios aeróbicos.
Es preciso utilizar constantemente programas de entrada en calor estandarizados, adaptados a las capacidades individuales, cuyos efectos sobre el organismo son conocidos antes de la competición, nunca se deberá modificar el método de entrada en calor, su intensidad o su volumen, ya que un exceso o un defecto en los ejercicios de la entrada en calor podría perjudicar el rendimiento.


CONCLUSIÓN:

El objetivo de la entrada en calor, es mejorar la capacidad de rendimiento deportivo y prevenir las lesiones al mismo tiempo.
Un cambio en los hábitos de entrada en calor no debe ser brusco, sino progresivo y gradual. Sólo la experiencia personal permite constatar la forma, la intensidad y la cantidad de entrada en calor que será más conveniente.
La práctica de todos los deportes muestra que la entrada en calor forma parte integrante de la preparación con vistas al más elevado rendimiento deportivo, ya que contribuye a una selección funcional de los parámetros fisiológicos que se han de valorar para mejorar la capacidad de rendimiento.
Hay mucho más por hablar acerca de esta parte tan importante de la sesión de entrenamiento, pero espero que lo escrito en líneas anteriores sea suficiente como para empezar a darle más importancia a la entrada en calor ya que de ella depende el normal funcionamiento del organismo ante los estímulos de la carga de entrenamiento o de la competencia misma, y si ella no es realizada correctamente también tendríamos grandes riesgos de lesiones.

Prof. Adrián Moreno.
Preparador Físico.


Prof. Adrián Moreno.
Preparador Físico.